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N ° 25/2000

Buenos Aires, agosto 08 de 2000.-

LA TABLADA Y LA LECCIÓN LENINISTA

      Una semana antes que 1989 un grupo de guerrilleros del Movimiento Todos por la Patria (MTP) atacara el Regimiento General Belgrano en La Tablada dos de sus dirigentes, Jorge Baños y Provenzano dieron un reportaje “exclusivo” al diario Pagina 12 en el cual denunciaron un intento de golpe de estado encabezado por Carlos S. Menem (entonces candidato presidencial del Partido Justicialista), Lorenzo Miguel, y los oficiales Mohamed Seineldin y Aldo Rico.

      No eligieron a Página 12 por casualidad sino porque ahí escribe el ex jefe de inteligencia de los Montoneros, el Comandante “Alberto”, nom de guerre de Horacio Verbitsky.

      De su denuncia se hizo eco inmediatamente la mayor parte de las radios y televisoras en manos del Estado Nacional, que desde la asunción de Raúl Alfonsín fueron entregadas a militantes de izquierda, muchos de los cuales han vuelto a la pantalla estos días.

      Al entrar al cuartel de La Tablada los guerrilleros iban gritando consignas favorables a Aldo Rico y Seineldin como cobertura de su intentona golpista. Entraron fusilando a sangre fría al conscripto de la guardia y atropellando mortalmente a otro.

      Durante el día del intento de copamiento y hasta bien pasado el mediodía muchos de los periodistas que dirigía el gobierno de Alfonsín repetían que se trataba de un golpe “carapintada”, consigna que ‘bajaba’ José Ignacio López, secretario de prensa del ex presidente Alfonsín.

      Baños y Provenzano murieron combatiendo contra la Policía de Buenos Aires y el Ejército Argentino dentro del Regimiento de La Tablada.

      El “jefe militar” del MTP era un conocido guerrillero y terrorista profesional al servicio de las dictaduras Sandinista y Castrista. En la década del setenta había militado en el ERP (Ejército Revolucionario del Pueblo), y luego había huido a pelear guerras de agresión por cuenta de su jefe Fidel Castro.

      Desde ese lugar había creado los grupos “especiales de inteligencia” de la policía secreta sandinista. Es decir los grupos que interrogaban mediante torturas a los opositores y disidentes. También dirigía un grupo de “operaciones especiales” con el cual asesinaron en Asunción del Paraguay al ex dictador nicaragüense Anastasio Somoza.

      Otro personaje relevante del grupo era un sacerdote llamado Puigjane quien negó su vinculación pero una madre quebrada ante la muerte de un hijo y la detención del otro revela que Puigjane los “había venido a buscar” la tarde anterior. Esta punta en la investigación permitió comprobar que Puigjane funcionaba como reclutador y encubridor de los guerrilleros del MTP.

      Cuando el Juez Federal Gerardo Larrambebere ordena la detención de Puigjane de este guerrillero y terrorista, este eludió la justicia hasta presentarse junto a su abogada defensora ante un fiscal incompetente en el caso. Su defensora era la Dra. De Oliveira hoy Ombusman de la ciudad de Buenos Aires por el apoyo del Frepaso.

El fiscal en cuestión se llama Aníbal Ibarra ex militante de la Federación Juvenil Comunista y desde el sábado intendente de la ciudad de Buenos Aires.

Los legisladores nacionales que hoy están empujando un proyecto de ley a medida de esos guerrilleros son encabezados por el Dr. Torres Molina quien defendió a los guerrilleros del MTP en el juicio que los condeno a cadena perpetua.

De aprobarse este proyecto de ley los guerrilleros van a solicitar que se aplique el dos por uno y saldrán libres. Aunque pretendan taparlo fue Juan Pablo Cafiero quien se sinceró: “el recurso de revisión puede habilitar el beneficio del dos por uno” La Nación, 03/08/2000.

Algo similar sucedió en 1973 cuando se sancionó una ley de amnistía que liberó cientos de guerrilleros condenados por jueces naturales y habiendo tenido amplia libertad para defenderse en cada juicio. La consecuencias de esa ley votada casi por unanimidad en el Congreso Nacional, fueron trágicas.

Desde ese momento los guerrilleros volvieron a matar, con especial atención a agentes de las fuerzas policiales, fiscales y jueces que los habían detenido y juzgado.

Si por antecedentes fuera esta liberación no garantiza ninguna pacificación. En cuanto a la actuación de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, esta recomendó que para el futuro se asegurara la doble instancia, no para el caso de La Tablada.

En todo caso si los guerrilleros y terroristas pueden quedar libres por el Pacto de San José de Costa Rica y de estas Comisiones de Derechos Humanos para los comunistas, deberíamos denunciar todos esos tratados y establecer el juicio que manda la Constitución Nacional, es decir el juicio por jurados.

Pero volviendo al hilo conductor de este grupo de comunistas embozados algunos y desembozados los condenados, ellos no piensan como nosotros, no creen en los mismos valores, ni aceptan las mismas reglas de juego de una democracia. Ellos son leninistas y eso implica una creencia distinta, contraria.

Quiero remitirme ahora a un pensador militar y político alemán llamado Clausewitz quien entre otras ideas se hizo famoso por una definición de la guerra que dice: “la guerra es la continuación de la política por otros medios”. Este pensamiento tiene al menos dos bases, la primera es que los pueblos viven por regla en paz y la segunda es que los militares se subordinan a la política.

Sin embargo Lenin atacó la idea de Clausewitz y señalo que estaba puesta cabeza abajo, en realidad “la política es la continuación de la guerra por otros medios”.

Por eso cuando un grupo de Diputados Nacionales vinculados a organizaciones de “derechos humanos para la izquierda”, partidos marxistas, etc. viene a promover la liberación de los guerrilleros terroristas de La Tablada está claro que están haciendo la guerra por otros medios. Siguen a su maestro Lenin para quien la democracia fue sólo una hueca palabra adaptable al genocidio que el comunismo realizo durante el Siglo XX.

No se trata de un acto de legalidad, ni de cumplimiento de compromisos o recomendaciones internacionales, es simplemente un acto de camaradería entre marxistas leninistas. Es un acto de guerra por otros medios.

Que los terroristas asaltantes al Regimiento Gral. Belgrano en La Tablada sigan presos es además de legítimo para quienes intervinieron en recuperarlo, en juzgarlos, etc.; un acto de legítima defensa de la paz y la democracia. Ellos tienen otros fines y otra amoralidad, no participan de la democracia y la república para desarrollarla y fortalecer los derechos de las personas sino como una etapa más de su guerra de opresión.

No debemos cometer el error de 1973 cuyas consecuencias fueron catastróficas para todos. Tener claras nuestras ideas y valores no es suficiente también es necesario tener presente la afirmación de Lenin y comprenderla en toda su extensión.

Para algunos puede parecer casi apocalíptico señalar que piensan y como actúan los marxistas leninistas, pero Jorge Masetti en su libro El Poder y el Delirio, pág. 275, en el cual relata sus experiencias como guerrillero combatiente profesional del castrismo expresa: “Hoy puedo afirmar que por suerte no obtuvimos la victoria, porque de haber sido así, teniendo en cuenta nuestra formación y el grado de dependencia con Cuba, hubiéramos ahogado el continente en una barbarie generalizada. Una de nuestras consignas era hacer de la cordillera de Los Andes la Sierra Maestra de América Latina, primero hubiéramos fusilado a los militares, después a los opositores, y luego a los compañeros que se opusieran a nuestro autoritarismo; y soy consciente de que yo hubiera actuado de esa forma.

Jorge Masetti es un arrepentido, los del MTP y sus camaradas en organizaciones de frente aún creen en “su revolución”.


 

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