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N ° 18/2001

Buenos Aires, agosto 06 de 2001.-

LA GRAN MENTIRA

      La música que ayudaba a disimular tedio del viaje hacia el campo, fue interrumpida por un acto de autoritarismo propio del gobierno aliancista, la cadena nacional una vez más, y ya ni recuerdo cuantas. Esta vez se trataba del discurso para inaugurar la 115° Exposición de Agricultura, Ganadería e Industria Argentina.

      Por primera vez en 115 años consecutivos se debió realizar la tradicional exposición sin animales vacunos, el desfile de gallinas y conejos emocionó al público hasta las lágrimas.

      Pocas horas antes en la radio Eduardo Feinmann comentaba que en el Cuartel General de la Policía se estaba reuniendo un importante grupo de policías, no para ir a perseguir delincuentes sino para ir a ocupar las tribunas del acto con la consigna de aplaudir al Presidente de la Nación.

      Hasta ese momento siempre había entendido que la Policía Federal Argentina tenía por fin ser una fuerza de seguridad, pero Feinmann me desasno del atraso de mi concepción. Hoy nuestros impuestos no pagan policías, sino agentes que deben hacer de “barra de apoyo” al Presidente Fernando de la Rua.

      Cuando estaba recibiendo mi actualización institucional volvía de correr un rato por Palermo, donde el tránsito había sido cortado para evitar que accedieran infiltrados a la exposición. La Policía también estaba encargada de dicho operativo.

      Además se suprimió este año la llamada “tribuna popular” en la exposición que hubiera permitido mayor cantidad de público ardoroso de escuchar el mensaje del líder que está promoviendo el crecimiento con equidad, solidaridad, el pleno empleo, y algunos éxitos más anunciados antes de la última Navidad cuando el Blindaje 2001 en él que había estado trabajando mientras lo acusaban de ser lento aseguraba el venturoso futuro para los argentinos.

      Haciendo especial esfuerzo por no ser excitado por el encendido discurso del Presidente de la Rua que en la euforia pudiera producir una mala maniobra y provocar un accidente soporte con estoicismo las verdades que otra vez venía a contarnos este nuevo “padre” que el voto de algunos nos dio.

      Un nuevo catálogo de mentiras y promesas llenaba el espectro radial, mientras mis hijos y esposa pedían apagar la radio.

      Como buen radical y socialista las culpas siguen siendo ajenas aun cuando ya se haya consumido el 45% de su mandato. ¿Hasta cuando? La aftosa que siempre existió sin impedir realizar la exposición, dado que las vaquitas de las cabañas tienen triple vacuna anti aftosa, para de la Rua es culpa de la irresponsable decisión de anticiparnos por propaganda a declararnos libres de tal enfermedad.

      La declaración de país libre de aftosa fue aprobada por los mismos piases y organismos que hoy certifican su existencia y nos cierran con este falso argumento sus fronteras. No fue un acto de un día, sino el resultado de un largo trabajo de mucha gente de campo y del gobierno anterior. Entre ellos Bernardo Cané quien estaba presente porque ante el desastre de los funcionarios radicales fue llamado de apuro este año.

      Si Cané fue parte de la irresponsabilidad resulta difícil explicarnos porque ha sido llamado por este gobierno para arreglar el desastre que ha causado la pérdida de más de U$ 2.500 millones solo este año.

      Fernando de la Rua; algunas de sus promesas y resultados, hubieran llevado a que una maestra le dijera que tiene problemas de conducta. Veamos:

 

      Este tragic show tiene nombre y apellido: LA GRAN MENTIRA, ¿adivinan quien es el actor principal, y quienes lo acompañan?

 


 

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